En esta casa ya éramos felices «per sé» pero no podemos negar que tu llegada ha supuesto un revolcón de energía, y nos ha abierto unos horizontes que no conocíamos, de ideas, de planes, de metas, y sí también de miedos.
Mención especial en este día hija, tiene tu madre. Heroína en la sombra, que con su titánico esfuerzo hizo posible el milagro de tu presencia, de cada vez que ríes o respiras. Ambos debemos estarle agradecido por anteponer su vida a la tuya. Ella ya tenía claro lo que era ser madre incluso antes de que nacieses. Qué ironía.
Dejaremos que hoy el día nos arrugue un poco la cara por ti, que nos salgan las mejores sonrisas, que guardemos buenos recuerdos, que nos besemos, que hablemos de la familia, que nos sintamos orgullosos del esfuerzo, y que sintamos que el calor nos arropa.
Feliz cumpleaños hija, que seas siempre muy feliz.