sábado, 6 de octubre de 2018

LLÉVATE HOY LA LUNA DEBAJO DEL BRAZO

Recuerdo momentos pasados de mi vida, cariñosos y lejanos. Aquellos en los que te escribía con un cigarro en la mano, y no dejaba que ninguna canción se entrometiera en mi cabeza. Me solía sentar en un taburete en la esquina de la cocina. Por aquél entonces, desde esa ventana del piso de Madrid se veía un trocito de cielo, suficiente para tener todos los ingredientes. Apagaba las luces, acercaba el tabaco, y según el día, a veces tomaba una cerveza mientras el ineludible Quique González sonaba de fondo... Entonces, se armaba la magia, empezaba a recordar los momentos fugaces que contigo viví en Madrid, el paseo por la calle Alcalá, creo que fueron dos despedidas en el Metro, de esas bonitas, en las que cada uno quedábamos esperando en un andén diferente, y nos mirábamos sonriendo mientras esperábamos el tren. Tu manera de evitar mis expectativas, tu pelo rubio, y aquella mirada que me desmontaba cada vez que conseguía hacerte reír. Fueron fugaces aquellos encuentros, pero ya ves... todavía no he encontrado nadie que me diga que no valía la pena.

Hoy ha pasado un año desde que nos casamos, una fecha tan especial como nuestra historia, algo que es oído, creado, e inventado, pero pocas veces contado como parte de una realidad. Hemos sentido tanto que no nos ha importado el miedo, mirando hacia el futuro y dados de la mano, hemos querido comernos el mundo, y nos ha salido bien. En cada lugar que hemos estado ha quedado una esquirla de luz, un momento o un beso, y todo sigue estando iluminado, todos los lugares del jardín de las luciérnagas en algún bosque de la sierra de Madrid, el cielo de los vencejos en Segovia, o incluso los tejados que rondan los gatos de La Elipa.

Hoy, en el día que más te querré siempre, te mereces como poco, que te baje la luna. Hoy estás de suerte, toma, cógela, y cuídala, que siempre te guíe en las noches oscuras...