Las golondrinas incuban amaneceres, los locos miran de reojo a la locura, el papel no entiende nacer de un árbol, a Madrid no le llegan cartas desde Vigo, las horas se rigen por las espinas del desamor, los amantes somos incoherentes, como cuando un barco no quiere soltar amarras. Me alteras las venas, y no haces nada para remediarlo.
El polvo de las estrellas cae desde el desierto, y las fronteras entre países se secan al sol. Hay llamadas que se contestan con un paseo por un jardín, y sin dejar que me hagas la siguiente pregunta, dejo de fumar y fantaseo con oír tu voz. Calma las mareas y cierra las tapas de los relojes, si quieres, ya hemos ganado, que yo ya soy fijo en esta película. ¿Cómo no quererte?
