martes, 4 de octubre de 2016

YA NO ME ACUERDO DE TI

Pensar que he de irme a dormir, ver el tabaco sobre la mesa, y decidir fumarme un cigarrillo antes de dormir. Me asomo a la ventana, y hago un disparo certero. Nadie bajo mis pies, Madrid huele inocua, excepto cuando pasa un autobús cerca. Empujo el aire lejos, y miro hacia arriba, pensando que quizá esta noche se vean las estrellas, pero no, iluso de mi. Pongo música de fondo mientras sigo consumiendo lento, tranquilo, siempre me gustó hacerlo especial.

Seguramente pensaría en ti, en dónde estarías, qué harías o en quién estarías pensando en ese momento. Me fascinaba creer que podría ser posible. De repente me encontré con la mirada clavada, momento que rompió el caminar de un gato, cruzando la calle, despreocupado de mis pensamientos, y portando una templanza que heredé.

Se me acaba el tiempo en la ventana, y mi estómago disfrutaba con la angustia de saber cuándo llegaría el momento, cuándo sería capaz de tomar las riendas de mi vida, y salir ahí fuera, a buscarte, a encontrar tu rumbo, que hacía seis años que se escapó de las manos. Azotado por las olas, rompí con los pronósticos y supe encontrar tu perfume, sumergido en las calles de Madrid, oculto y desapercibido para cualquier otro, pero no para quien supo encontrar en ti una noche de verano, todo aquello que un día imaginó sería su pasaporte a la felicidad. Por suerte, hoy ya no me acuerdo de ti.