El mundo es un caos, incivismo naturalizado y espontáneo, el ser humano despersonalizado, viandantes sin rostro, labios que no sonríen, aceras llenas de personas sin historias que contar, manos que sujetan smartphones en vez de coger otras manos, el miedo por bandera, empujones al entrar al metro, basura que se acumula en las esquinas, ciudades que solo avanzan por fuera, pérdida de la esencia, evasión de sentimientos, crueldad administrada en pequeñas dosis, niños que juegan entre tubos de escape y columpios, jubilados que sentados en un banco ven jóvenes fumar costo al otro lado de la acera, miradas que no transmiten, la gente, vacía de vida.
El monopolio del CO2 ha tapado los olores aromáticos de las plantas y cocinas de los hogares. Las calles no huelen a nada, los cristales de las ventanas grises por el polvo, y los mostradores de las tiendas impersonalizados, porque nadie conoce tu nombre. Pequeños oasis como El Retiro o La Casa de Campo se abarrotan de gente, luchando por respirar algo de aire puro y rascar un contacto con la "naturaleza" dando de comer a carpas gigantes con trastornos omnívoros, palomas infectas o los últimos gorriones de la metrópoli.
Pero espera, no llores aún. Existen seres desconocidos, que se resisten al incivismo, no permitirán que sus sentidos se atrofien tras una pantalla, ni dejarán que el amor se rompa como un espaguetti seco. Aparentemente camuflados entre la multitud te será difícil identificarlos, pero pasan el día luchando por un sentimiento tabú para el resto. Aprecian la vida y entienden la fragilidad, son inusuales, y tendrás que tener cuidado si se enamoran, pues ni el tiempo ni el dinero, ni el miedo serán capaces de frenar nunca a un rara avis.
Ellos, son cazadores voraces, capaces de despedazar argumentos estúpidos para imponerte la verdad de los sentimientos. No tienen vergüenza por sentir, y abrazan lo que les dicta el corazón sin pararse a aportar racionalidad. Les encontrarás donde menos lo esperes, vigilando por la integridad de tus sentimientos, o imaginándose una vida contigo, se equivocarán, e insistirán en exprimir la vida que ansían. Son seres con convicciones fuertes, sin errores de cálculo, y con un objetivo muy definido, capaces de dar la vida por un nombre que por la noche, cuando duerman, se transforme en su mente en una silueta de mujer.
Definitivamente, nos estamos empeñando en volver a ponerle el corcho a una botella de champagne, cuando lo que tenemos que hacer es bebérnosla juntos...
