jueves, 24 de septiembre de 2015

LA LIBERTAD DEL NÚMERO 8

Ayer supiste convertirme un miércoles cualquiera en un día que no ha caído en cualquier cajón de mi memoria, ni siquiera en uno de esos que tengo catalogado como "esencial". Viste como me invadían los nervios y la ilusión por conocer contigo ese momento, esa magia con la que llevabas cuidando el día tanto tiempo. ¡Cómo eres! Tú, tan hada...

¿Sabes por qué mis sueños no se rompen? ¿Sabes por qué me siento libre? ¿Sabes por quién sonrió ahora mientras me lees? ¿Sabes tú por qué te ríes ahora? ¿Sabes quién va a dar cuerda a tus noches y quién moverá este invierno las sábanas que arropen tu cuerpo? ¿Sabes de qué viven tus ilusiones? ¿Sabes por qué los versos del flaco son tan tuyos? ¿Sabes por qué hay magia aquí?

Yo no me sé todas las respuestas, pero sí alguna... Y #siquieres nos vamos juntos allí donde el tiempo late intenso, pero lento, dejando descansar el cuerpo mientras nos desabrochamos el pecho y liberamos las almas y las dejamos que corran descalzas y alocadas pisando el barro de las calles, para que se pierdan entre olores y colores, y que se cuiden solas si no se acuerdan de volver. Y a ti y a mi que nos dejen a solas, con luz de gas, con champagne en la nevera y con el cuerpo vacío de condiciones para ser capaces de elevarnos hasta el infinito, si quieres...