No sabía la luna si salir esa noche por no verme la cara y que le sacara los dientes. A Madrid le atravesó un escalofrío al vernos andar por sus calles de madrugada. Todavía no lo sabes, pero el carmín mejor invertido, es aquel que yo hago desaparecer. Las baldosas de las aceras se rendían con cada paso que daban tus zapatos. Y las azoteas de los edificios se desnudaban entre frutos del bosque y hierbabuena.
Quedó claro que el blanco era el color de la noche, pero fue tu rojo el que hizo que lanzara a una muerte segura lo poco que me quedaba de serenidad, desde la sexta planta de esa terraza. Las luces de la ciudad no tiritaban tristes esa noche, no, enfocaban el cielo de Madrid, avisando de nuestra llegada. El ambiente olía a emoción, y los cuerpos ajenos a la multitud que les rodea, se expresan libremente, dejando florecer la parte más humanamente salvaje que esconden. Los semáforos de vuelta a casa tenían miedo al rojo, porque tenemos antecedentes. Esquinas, paredes, pasos de cebra, una silla en un garito o un banco en la calle donde gastar vicio, todo valía, todo estaba ya invertido con riesgo a la pasión.
Ya en el bosque, una calle más a la derecha terminó de romper mis entrañas, aunque mentiría si dijera que no lo deseaba, bueno, que no lo necesitaba... Solo la locura supo como corría la sangre por mis venas, y como la piel se me erizó, tratando de contenerme para seguir siendo un caballero. No encontraba el momento de parar ese instante, tratando de grabarme a fuego lo que sentí, ni suspiritos, ni nervios, ni nada parecido... Apagaste las luces del bosque mágico, dejando a la vista todas las luciérnagas que andaban ocultas. Dejaste que el gato entrara hasta la cocina, y le diste a probar tu miel, mientras dejabas caer tu polvo de hada sobre él. Y así pasó, que tras extasiarse entre gemidos, solo pudo recostarse en tu espalda, abrazando tus alas, y maldiciendo a la pasión y al miedo, que juntas le jugaron una mala pasada.
Ahora soy yo el que impongo ley en el callejón y estoy ronco. Pero en el bosque... ¿Qué pasa allí? Cuéntame.
