miércoles, 22 de julio de 2015

EL RIZO NATURAL

Desde siempre, el pelo de la mujer ha estado cargado de simbolismo y se relaciona siempre con el erotismo. El verlo caer al vacío desde el hombro hasta el centro de la espalda, apartarlo suavemente de la nuca para regalar un beso, ella quitándoselo de la frente, él colocándoselo a ella tras la oreja, dejarlo volar al viento, salvaje, libre.

El otro día no daba crédito a esos rizos cargados de curvas, tan naturales, tan sencillos, que dejabas secar con la brisa, y que yo no me privaba de contemplarte mientras lo hacías, viendo tu pelo moverse, como contoneándose con intenciones. Era prácticamente una declaración de guerra contra mi calma.

Pronto, cambiarás el agua dulce por la salada, y entonces, de nuevo tus rizos volverán, y el sol los torturará mientras la arena de la playa te suaviza la piel, cerrarás los ojos a pié de mar, olerás el salitre, y dejarás que las olas rompan a tus pies, mientras con tu pelo suelto al viento, conquistas corazones.