miércoles, 24 de junio de 2015

TU HISTORIA

Catorce días de historia no son suficientes, no para mi. Tras una copa que me he tomado solo, pensando en cada momento de ayer, cada minuto que esta noche me regala, palpo el miedo, tu miedo. Hoy es martes, y ha llovido, como aquel martes, ¿recuerdas? Claro que recuerdas, que tontería. Esa noche llovía por nosotros, la noche enternecía en la locura, y dejamos que la piel nos rozara mientras nos quemábamos, y nos ansiábamos de libertad. Era madrugada, los gatos ya merodeaban por los tejados, y las hadas volaban entre los helechos de los áticos ajardinados. Nadie nos observaba, solo la oscuridad nos acompañaba, solo nosotros decidíamos cada segundo, eramos libres, como ahora.

Sentir que nunca he deseado que suceda es tan falso como negarse a aceptar mi realidad. Era la primera vez que sentía tu pelo caer por mis mejillas, la primera vez que las canciones sólo se acordaban de nosotros. Las mismas canciones de siempre, las que te guste o no, hemos hecho nuestras a golpes de destino, incomprendido, pero real. Me fascina pensar que esto sucede, me desarma, me quita valor y me inunda de sinceridad. No podía imaginar que mis adentros me llevarían a atropellar el miedo con tal contundencia hasta destriparlo, e ir a buscarte aquel día, pero lo hice. Lo sentía, lo llevaba dentro, y no podía parar, no puedo parar.

Sabes bien como juego con los dedos, pues mis palabras siempre son sinceras, como mis besos, que jamás los doy sin sentirlos. Nunca beso por capricho, así de estúpido soy. Las caricias tampoco las regalo, las cobro con creces, pero sabes apañartelas bien para que no haya deuda entre nosotros. Maldita seas por conocerme así, maldita seas. ¿Quieres tu historia? Atrévete a vivirla, afróntala como yo, vuélvete loca y contágiamelo a besos. Deja atrás mis momentos, que lo fueron, que ya no lo son, y haz tu historia, hazla como quieras, pero hazla conmigo. Si no quieres que paremos en los semáforos, pues no frenaré al ver el rojo... pero buscaré otro lugar donde besarte.

No sé si escribo con sensatez  y con la contundencia suficiente. No sé si quieres que sea yo quien escriba tu historia, pero estás buscando palabras en el sitio equivocado. Búscalas hoy, aquí, ahora, cuando estemos cruzando la mirada. Y mientras vives, mientras sientes cada abrazo, cierras los ojos con cada beso, y me riñes con cada suspiro, no te estás dando cuenta de que yo ya llevo catorce días escribiendo tu historia...