Hoy si que estaba yo solo, ahí abajo no había nadie más, solo el tiempo y el aire. No sé donde se habían metido los otros gatos del callejón, pero estaba claro que no estaban. Decidí maullar un rato, por matar unos minutos, mientras avanzaba la tarde, y ver si recibía alguna contestación pero nada. Qué tarde más rara.
Mis intenciones han sido claras, aunque queda mucho por pulir, pues todos los gatos arañamos la madera cuando no nos miran, o jugamos a ser perros con los ratones, mientas nos seguimos escondiendo de los canes.
Qué extraño todo hoy. Siento el calor, que emana de los gorrones del suelo de La Villa, después de haber sufrido el sol durante horas, y me siento en medio de la calle, sin importarme nada, estoy tranquilo, observo el tiempo y el aire, que me acaricia los bigotes. Pienso, y me entretengo con mis emociones, y con lo que queda por sentir...
