miércoles, 3 de junio de 2015

LOS RATONCILLOS

Primera vez que pruebo técnicas alternativas, y parecía que todo estaba estudiado, pero el factor destino siempre haciendo de las suyas. Yo había bajado del tejado para cazar unos ratones, que llevaba tiempo siguiéndoles la pista. Les había visto entrar y salir de un huequito en la pared del callejón, junto a la puerta trasera del restaurante de Clark, y confiado, me dispuse a buscar mi oportunidad. 

De un par de saltos sobre el canalón y los alféizares de las ventanas, bajé al suelo. Me quedé quieto, agazapado, con la mirada fija, las uñas afiladas y esperando la hora perfecta para saltar sobre ellos, pues era conocedor del lugar donde se escondían. Pero algo pasó, que ninguno asomó los bigotillos... 

Con el estómago vacío, me volveré al tejado y repasaré mis movimientos, a ver qué me invento para poder pegarles un buen bocado la próxima vez.