lunes, 25 de mayo de 2015

LA CURIOSIDAD

Hay una frase que dice que "cuando el gato no está, los ratones bailan". Yo ya conocía esta madriguera desde hacía tiempo, pero hacía mucho que no veía ningún ratón entrar ni salir, por lo que la creía abandonada. Definitivamente no era así, pues allí habitaban ratoncillos, una pequeña camada que yo desconocía, y que aprovechaban mis paseos por los tejados para escurrirse entre las tejas, y bajar al ático a robarle el queso al vecino, que torpe de él, siempre lo deja al lado de la ventana de la cocina.

Observándoles desde el tejado de enfrente, veo hasta siete ratones y una ratoncita con un lacito rosa en la cabeza, que entran y salen de la madriguera apresurados. Bendito animal, que me trae loco, y que aparece y desaparece a su gusto, para trastornar mi sentido del tiempo y mis entrañas. Pues quisiera comérmela, porque como gato que soy, cazo ratones, pero esa ratita no se merece uno de mis bocados, prefiero permanecer distante y así poder verla siempre que quiera. Aunque claro, me pica la curiosidad de su sabor...