jueves, 2 de octubre de 2014

CARTUCHO OTOÑAL

Octubre entra en el calendario desgarrando la obsoleta página de septiembre, brusco y desatalentado, tras un verano sin tintes de querer ser recordado. La niebla se adentra en el bosque, tranquila, densa y silenciosa, cubriéndolo todo. Lenta, va humedeciendo las cortezas de los árboles hasta calarlas, reviviendo el musgo seco de las piedras, ansioso ya de agua, limpiando de polvo las hojas con el rocío, y permitiendo al corzo camuflarse en las laderas de los pinares.

El bosque torna cobrizo, y todo cambia, todo enmudece con la entrada del frío, los días parecen más acogedores, más sencillos de encajar, más resguardados, sin agudas punzadas. Los tintes son diferentes, el perfume del campo cambia, así como el de las mujeres, que pasa del jovial "frescor primaveral" al tan imponente como falso "madurez emocional". Pasear solo por las noches tiene ya un significado diferente, y pronto, las cumbres se cubrirán de nieve. Hasta las farolas parecen vagas y lentas al emitir su luz, y dudar, siempre fue un cartucho en mi recámara...