viernes, 12 de septiembre de 2014

GRILLOS VALIENTES

Última tarde de verano en el pueblo, ya casi nadie queda aquí, apenas los gatos, los gorrones que vertebran las calles, algunos veteranos del lugar contando historias, y algunos grillos valientes que siguen frotando sus patas sin cesar. Ya hace un rato que ha caído la noche, y ahora están en su máximo apogeo, como si de una jornada de canto al unísono se tratara. 

Los escucho desde dentro de casa, y detengo mi actividad para oírlos, apago las luces de la salita, cojo un vaso de agua, y salgo a la terraza... el espectáculo es único. La temperatura es agradable, las estrellas ponen fin al techo del cielo, el aire apenas se mueve, las farolas encendidas dan calidez a la noche, y como os comentaba, los grillos, como locos... Será que protestan, porque saben que ya me voy, y bien saben que pierden a uno de los suyos.