domingo, 7 de septiembre de 2014

DESCONFIANZA MUTUA


Claro que me viste, al igual que yo a ti, e incluso nos cruzamos esa mirada de desconfianza mutua, que para mi fortuna logré inmortalizar antes de que huyeras espantado, dada la naturaleza de tu asustadizo carácter. Pues no era mi intención irrumpir tu habitual ritual serrano de aporte calórico al material rocoso de los muros, mientras dejas pasar la vida una calle más a la izquierda. De nuevo, te presento mis disculpas amigo felino, quizá nos volvamos a ver en algún tejado, algún día que se anime también la luna a bailar con nosotros...