Llueve, mientras rayos impactan contra los árboles en el bosque. Los truenos hacen vibrar los suelos, y las nubes lo encierran todo en oscuridad. El horizonte cada vez es más difuso, y a cada trueno, pájaros vuelan despavoridos buscando refugio. El viento agita las ramas de los pinos, poniendo nerviosos a los huéspedes.
La tarde de este domingo es el gozo de los melancólicos, aliento de los rastrojos, fuerza para los arroyos, consuelo para montejanos/as, desperdicio para trotamundos, especial para cafeteros, única para los caracoles, dura para los que mañana trabajamos, ideal para parejas, odiosa para el enamorado, repentina para el bohemio, extraña para el veraneante, pacificadora para los alérgicos y la última de mayo.
