domingo, 10 de febrero de 2013

Tres para tres, y pájaros mojados.


Existen ocasiones, en las que el profundo silencio, la paz y la soledad, llegan a molestar al espíritu. Otras en las que el ajetreo, la diversidad, los estímulos humanos, y la compenetración rebosan el corazón de emoción.  Canciones que aletargan el resquemor. Taquigrafías que no tienen sentido. Estrategias en forma de abrazos, que son de imitación. Amores que no se besan. Cuentos con moralejas equivocadas. Barbaridades en forma de pasión. Ropa mojada sobre tu cuerpo. Un sólo segundo de un invierno feo. Insomnio injustificado. Trajes que arrastran corbatas. Crisálidas marchitas. Andenes de Atocha sin viajeros aparentes. Botes apedreados y farolas repletas de anuncios. Mañanas de veranos atormentados. En las portadas de revistas, mujeres y estadios. Resacas que parecen campeonatos. En las cuerdas de tender, posando los pájaros, esperan mojados. Levantarte y enchufarse un trago.

Calcetines holandeses, que de momento no me pongo. Aachen me da una tregua. Centrémonos en tú y yo. Dos años pasan en forma de tarta de melocotón. Sabes que yo siempre te espero tras cada escena, suene la canción que suene. Ropa especial, el corazón en taquicardia. Es hoy, es el día. Cenar de la manera más sencilla, no le quita hierro al asunto. Quizá sea la forma más honda de justificar lo sincero y natural. ¿Alguien había puesto alguna vez el cielo en tus manos? Yo sabía que no, y quise ser el primero... Me fascina cómo las calles de Madrid parecen rendir honores cuando te sientes triunfador. Suena la 4 de Revólver, ya sabes, esa canción que siempre pongo cuando volvemos a casa de noche. La M-30 parece diferente, especial contigo, y mientras, cambio de marcha con sutileza.

Pasados ya unos días, hoy se han mezclado otras sensaciones, de ironía que quería ser miel, quizá morfina, emoción, ilusión. Las nubes de Buitrago parecían no dar tregua, pero nos han engañado por un instante. Paseos entre miradas y más morfina anti-sentimental. Sin rabia y con la sutileza indicada, las aspiraciones se construyen entre sonrisas y fines de semana. Melenas rubias y morenas volando sobre el borde de la presa de Riosequillo. Auténtica batalla sentimental de "3 para 3", aunque algunos jugamos con ventaja... El agua le gana la batalla al calor y nos dejamos atrapar. Unas fotos inmortalizan el momento. Difícil de repetir, pero seguro que cuando no quede pólvora en el disparador, será un momento fácil de recordar...