domingo, 10 de febrero de 2013

Se ofrece solución sin problema


Ecuaciones indomables, como gatos panza arriba, fieros y de uñas aceradas. Somos como ellas, arduas, torpes entre líneas y fáciles al acabar (dejo pié a la mal-interpretación personal) Todo es más sencillo cuando el carboncillo del lápiz ya ha gastado buena parte del papel, y pensamos en potencias. 

Quebraderos de cabeza merecidos, malditos los que las inventaron. Sabios lo que las acogen con cariño, ellos son los culpables, pues no conocen más allá del límite de su cuaderno de notas.

Eufemismos fuera, cada uno que entienda lo que le hayan enseñado en su casa. Te voy a contar la solución a este problema que ha aparecido. Es sencillo, aunque quizá haya que modificar ciertos límites, volver a calcular resultados, y recalcular fórmulas, pues lo que esperamos obtener, dista un poco de el resultado que tenemos aquí. No hay qué temer. Es cuestión de gastar carboncillo a modo de tiempo. Será una buena inversión, ya verás.

Y volviendo a nuestra famosa ecuación, que dada su complejidad, debe de no tener solución, vamos a abstenernos de despejar las "x", y lo que vamos a hacer es tirar al suelo la hoja donde viene escrita, sin ira, pero con impunidad, y lo que vamos a despejar son las dudas al respecto. Si algún caminante se presta, el problema es todo suyo. Nosotros, ya le daremos solución a nuestro modo.