domingo, 10 de febrero de 2013

El carbonero enfurecido


Domingo de recogida, mientras el frío desmesurado invade la sierra. El fin de semana me ha brindado grandes minutos, como siempre, ilusiones, historias, grandes momentos que florecen de nuevo, ya una vez pasados. Abrazos entre amigos, café, una dosis de paciencia. !Qué contento de volver a veros! - Sí, ya sé que sólo hace una semana. Risas desprevenidas. Cigarrillos, cuentan novedades a las puertas del bar, y mientas, la lluvia resbala intrépida por las tejas para morir en el capó de un coche, la conversación continua. 

Un carbonero cruza la calle como un perdigón enfurecido piando bajo la lluvia. -Pobre diablo, ¿dónde irá? Nuestra conversación continua inmune. Sí, ya sé, aun queda mucho por hacer aquí. Hay que ser fuerte, ánimo. Nos veremos el próximo domingo. De camino a casa, miro de reojo el retrovisor para ver la muralla y su virilidad, que se muestra impasible tras su longevidad. Buitrago me acompaña unas horas más, mientras la semana se inquieta porque llego tarde a Madrid.