Sí, esto es un adiós. Se acabaron las luciérnagas. Salvo hito, a partir del domingo 29 de Abril del 2012 dejaré de actualizar "La voz de las luciérnagas". No ha sido fácil tomar la decisión, han sido muchas noches escribiendo aquí, muchos momentos especiales, comentarios que no olvidaré, muchas cosas que me han pasado, muchas cosas las que he contado, y muchas las que he conseguido. He llegado a plasmar aquí cosas que cualquiera de vosotros de los que ha leído, ni se ha enterado de lo profundas que eran. Pero ya es hora de cambiar, no hay que engañarse. Está decidido. Abandono el jardín de las luciérnagas...
El tiempo en "el jardín" ha sido de una subjetividad extraordinaria. Comparado, como la bioluminiscencia de una luciérnaga. Algo que sorprende, parece engañar y sin darte cuenta, te empieza a gustar. Todo ello mezclado con un éxtasis hormonal, y un amasijo de sentimientos entrelazados que no siempre encontraban la salida. Un cóctel controlado, que sin llegar a ser falacia, podía herir si uno se adentraba sin preguntar.
Todo ha cambiado en el jardín. Bajo el árbol Sabino ya no hay tristeza, la hoja Fortaleza se quedó con el, y son felices juntos. Tampoco hay soledad, ni más historias de luciérnagas que contar. Cualquiera que lo conozca, lo sabe y se lo he hecho notar. El tiempo pasó, y en aquella pequeña esquina, húmeda, verde, oculta del jardín, iluminada por un pequeño farolillo, siempre viva y transitada por los sentimientos, en la que incluso en un tiempo pasado se veía a las hadas volar y posarse en las hojas para hablar con las luciérnagas mientras su estela caía en en césped suavemente... Ya no me necesita. No. Es y será un siempre lugar especial, de recuerdo, de culto al sentir.
Evidentemente no. No voy a dejar de escribir. A partir de ahora, dejaré de lado este blog para centrarme en otro. El nuevo blog lo publicaré aquí el domingo, coincidiendo con el cierre del actual. Será un blog sencillo, no os esperéis nada especial, lo mío es la letra no el diseño. Será donde muestre un pensamiento más maduro, más tipificado y legible, menos mascado. Será un producto bruto, menos moldeado, que tendréis, si queréis entenderlo, que saber manejarlo con seriedad.
Gracias a todos los que alguna vez me habéis comentado, a aquellos que me siguen desde otros blogs, a los que me leen de manera anónima, y especialmente gracias a todas las personas que de una manera u otra aparecen en alguna de las abundantes historias aquí contadas... Sin ellas, el jardín no hubiera sido lo mismo.
"Todo aquel que ha cogido una luciérnaga, ha quedado maravillado por su luz"
