martes, 25 de octubre de 2011

Y cayeron las hojas...

Ansiaba ya veros caer por la Calle Alcalá, ansiaba andar por las aceras pisándo hojas moribundas y multicoloridas con destellos rojizos y anaranjados de atardecer. Los rayos de sol colándose por entre los árboles, hojas cayendo sin perdón, y el viento que las menea a su antojo por la ciudad.

Las furgonetas de reparto y los coches las trituran con su tránsito, la ciudad no se detiene ante ellas, y tampoco las perdona, simplemente sigue su caótico ritmo urbano y antipersonal. Sin quererlo, empieza a llover, y los paraguas aparecen como las setas en el campo. Los trajes mojados entran en las oficinas rápidamente y las mujeres se ponen el bolso en la cabeza para que no se las rice el pelo, mientras piden un taxi.

Narices rojas por las calles y baho saliendo de las alcantarillas, gorros por todas partes y botas de agua para los charcos del parque. Resbalones, perros mojados, olor a césped, los troncos mojados, las manos frías, un cigarillo encendido, un periódico abandonado en el suelo, y todo lo que te quieras imaginar...