domingo, 30 de octubre de 2011

El humo de la chimenea...

Pasan los días entre hojas rotas y frío otoñal. Parece que de esta ya no nos escapamos. Desde la carretera, a lo lejos, diviso lo que Bruce Springsteen denomina "My hometown". El mismo en el que he vivido "practicamente todo". Aparco el coche y entro en casa, aquí se respira otro aire. Subo la maleta a la habitación, subo la ventana, y la grandeza del paisaje me deja helado, la variedad de colores oxidados del otoño.

Toca mañana de poda en el jardín, vamos al lío. Al comer parece que los alimentos tienen textura y sabor diferente aquí. ¿Estaré loco? Según va pasando el fin de semana, voy viendo a mi gente, familia, amigos. Se podría decir que "estoy como en casa" vaya. Esto es lo que me gusta. No paro de saludar, y todo son abrazos y sonrisas. Estoy en mi salsa.

Por la tarde, toca visita a la chica más guapa de este pueblo. Sé que no es tu mejor momento, pero seguro que al lado mío se hará un poco más ameno, por mucho que me lo niegues, ambos sabemos que llevo la razón. Uno siempre camina mejor acompañado, por muy empedregado que esté el camino.

La noche cae desde la ventana, y las chimeneas arrancan la penumbra, el olor a leña invade el vecindario y los hilos de humo desaparecen en el cielo. Ahora le toca el turno al hielo. Yo mientras tanto, te deseo las buenas noches, y te recuerdo que te quiero, es todo.