Domingo 22 de mayo, tarde boba pero tranquila. Preparando el regreso a "la ciudad de los gatos", el mundo alborotado entre partidos y votos. Y yo pidiendo una vida sencilla; mi casa, mi chica, mi pasta, mi curro, mi perro y mi coche. (¿Sencilla? Déjalo, es igual.) Y es que parece que este mundo se está empezando a ahogar. Todos aguantamos y seguimos impasiblemente "el hundimiento", y claro que nos hundimos, claro que sí... pero da igual, total, en el plato hay qué comer, pues "pá lante".
Nos hemos vuelto imbéciles, apáticos, carentes de ¿empatía?, nos da igual ocho que ochenta. Que no te confunda mi persona, yo me incluyo en el pack, yo ya sólo miro por mi, soy egoísta y cada vez más estúpido (las gracias, al mundo por mis dotes). Pues no es la primera vez que me doy cuenta de que tu vida, te la haces tú, y da igual, lo que trabajes y hagas, todo está mal repartido, nada (debe) es correcto. "Tú calla, que si no, no hay pan". ¿Vale la pena levantarse en armas y luchar? Si así lo crees, te va a costar convencerme muchacho, pero dale, que yo te escucho. Quién sabe, quizás nos crucemos algún día con hoz en mano, camino de algún sabotaje...
Pues uno con veintidós primaveras, mucho recorrido le queda a este alma, pero lo que ha visto y ha vivido no es poco, y sabemos todos de qué pie cojeamos. Total, ¿Los romanos no nos dieron nada, no?
Dan San, una vez más gracias por abrirme los ojos.
