martes, 1 de junio de 2010

La reina rubia...



Estoy seguro de que hay alguna enfermedad que lleva tu nombre, y doy por hecho que estoy contagiado. Poco andamos esta vez y dejamos de lado palabras absurdas, mientras los chicos de barrio queman piedra en los callejones, y cerca nuestra, se vendían camisas de marca. Ninguno subimos al escenario esta vez, pura actuación personal; la mejor de todas. Sentiste, y qué quieres que te diga, chica, me haces sentir. La gente se pregunta lo que tardaré en recorrer tu blusa,  pero eso es una montaña rusa...


Qué pena que en Madrid no tengamos un rompeolas, sabes, quizás te llevase allí a romper alguna promesa. Robe Iniesta dijo "bebe rubia la cerveza pá acordarse de su pelo..." y quién sabe si no eres tú la culpable de que mis pintas y mi tabaco sean rubios. Ya quité la arena de mis zapatos, pero es igual, las noches me saben igual, quiero algo más, demasiadas butacas, puertos con aroma, y asientos traseros de coche. Empiezo a cogerle el gusto a la ajedrez, y en el juego hasta un peón puede comerse a la reina...