lunes, 7 de junio de 2010

Nunca paso por caballero...



Continuando con nuestra partida de ajedrez, muevo torre a D4 y jaque mate en 2 movimientos. Pero espera chica, no te asustes, hagamos tregua para un revolcón y terminar con el absurdo de esta partida. Estaba claro que no me dejarías terminar, y no nos engañemos, a mi nunca me ha gustado el ajedrez... Soy más de robar besos en callejones, el problema es que aún no lo sabes.


A las doce comienza el baile, ponte guapa, pasaré a buscarte a las diez, préstame también esas dos horas para hacerte sonreír antes de irnos, dejaré  también que coloques mi corbata y me recuerdes el por qué de llevarla. Prometo no gastar mas cerillas para velas que no sirven, prometo acordarme mejor de cómo morderte y volver a empezar. Cambiaré la armónica por un jazz más vulgar, y nunca más dejaré que caigan los libros de esa vieja estantería, cruzaré despacio la avenida, y claro, seguiré tirando piedras contra mi tejado. Qué difícil se me hace volver siempre al punto de partida. ¿Otra partida? Venga, empezamos de cero...