Baladas para tipos duros en la jukebox, canciones de bar, voces rotas y alguna cuerda sin afinar. Penas que son excusas y vasos que ahogan decisiones. Música de Pub y aroma empobrecido, en la calle coches clásicos en las aceras. El humo juguetea entre mis dedos, sé que no quieres escucharme, yo tampoco hablarte, sólo besarte y que escuches mi voz en la radio, y quién sabe, quizás me dejes tocar tu cuerpo con alguna canción de Jhon Mayall. Acordes y tragos, altavoces y miradas, hielo rebotando en vasos anchos. Tipos bien vestidos, historias kilométricas, películas en blanco y negro y algo de filosofía de barrio. Ambientes que seducen chicas con falda...
Temblando, arropado, allí donde se ven las luces a lo lejos, allí donde pensar y justo donde no se me puede hacer daño, justo ahí viniste conmigo. No había luz, pero me hacía gracia mi manera de hablarte, la manera en la que te decía las cosas, no suelo atinar tanto en una conversación normal ¿sabes? Pero tus salidas a mis preguntas invitaban a tus labios, y estaba mascado, me iba a lanzar a por ti...
