miércoles, 3 de marzo de 2010

Para servir muy frío...

Una calada a un cigarrillo, pasos en el portal, cartas en el suelo de casa, mesitas de cama sin "tic-tac", cajones sin lencería, barras sin cerveza, sueños con dueño, naranjas peladas, pasos de cebra sin pintar y una ciudad para vivir. Perfumes caros, capetas con recortes, fotos pegadas en la pared de una habitación, recuerdos guardados en cajas, tragaluces ficticios, ambulancias sin cruces, semáforos aburridos y letras buscando dueño, buscando un papel en una obra maestra. Libros que huelen a viejo, gatos que se esconden...

Historias que forjan los astilleros del norte, puertos de mar, faros que duermen de día, amaneceres acumulados en un cuaderno de campo, agua helada entre los dedos, coletazos de vida, el cielo pintado de azul, fuerza que saco de "los adentros", conversaciones en bares viejos, una y otra vez, repasar fotos de un verano en la playa. Cambiarle a la vida, té por tiempo, áticos en ciudades europeas, vistas a un recuerdo que aún puedes oler, canciones que solo suenan en vinilo, lágrimas contenidas por el orgullo, que duelen en el estómago. Sacudidas de energía, hojas de árboles entre páginas, posos de café en la cocina y el color de un bonito vestido verde, comas que quedaron por colocar. Decisiones al borde de un paréntesis, chicas que besar y lugares donde hacer historia...