Peluquerías de barrio que pasarán al olvido, tejados para contar estrellas, chicas que se visten, banderas dobladas, baquetas marcando ritmo instantes antes de comenzar una canción, cuerdas que se rompen y armónicas afinadas. Noches enteras, sin descanso y sin luna, lluvia sobre una chaqueta de cuero y coches robados de camino a casa. Besos apoyados sobre vagones en la Línea 2 del Metro y una mirada cruzada con una chica que sabes que no se va a girar para mirarte... Boxeadores de barrio y puentes donde pararse a fumar, hoy, las esquinas siguen ocupadas...
Campos que ocupar, soldados de la 501 Aerotransportada perdidos en callejones franceses, nidos de ametralladora que usurpan carreras por la vida, trincheras en las calles de París y cargadores vacíos. Palabras alentadoras, palmadas en la espalda que arman corazones, ciudades impersonales, fotos de chicas en blanco y negro por las que perder una vida, cervezas de un miércoles noche con una chica de barrio... Cantemos canciones por los viejos tiempos, que los buenos volverán...
