Todos componemos una canción, mientras el tiempo pasa dejando una leve brisa de arena que nos acaricia los pies mientras caminamos... Todos recordamos buenos momentos, buenas historias, lugares que se repiten, pero nunca son iguales. Canciones que quedaron asignadas a nombres de mujer en ti, calles que recorriste y esquinas que desvelaste mientras el sol de la madrugada forjaba con fuerza el miedo de la derrota. Todo a su tiempo y el tiempo lo enseña (río entre dientes, mientras el humo de un cigarrillo parece intentar dibujar tu figura...) Ya se acabó para mí, esta historia y otras muchas que quedaron entre dichas. Pero si de algo estoy seguro, es que más vendrán, incluso alguna con mimo y cariño pueda rescatar...
No puedes ni imaginarte lo que me está costando escribir esta entrada sin un nombre claro en la cabeza... Me fallan los dedos, y mi mente me traiciona constantemente. Quizás sea cierto que es pronto para tener un camino, para seguir un ideal, amar una mujer, o encadenarme a unos labios... pero me cuesta tanto centrarme sin ello. Aún con una mentira me conformaría. Hoy no encuentro inspiración en ningún nombre, ninguna calle, ninguna canción, con lo que doy por fracasado el intento de autosatisfaccion escrita...
