Aquí me tienes querido lector/a, recién entrado a casa, tras una tarde perfecta con una chica impresionante. Y es que los sueños no se cumplen a menudo, pero que fantásticos que es poder cumplirlos de vez en cuando. Un café desde lo alto de una cafetería con vistas a la Gran Vía contigo, un paseo hablando de nosotros y nuestras vidas, y sentimientos intercambiados, historias que reviven de la nada, y que son alucinantes... Una chica fantástica, sencilla, que despierta mis pasiones y comparte mis abrazos, pasos hasta el metro y besos de intercambio... Sonrisas intermitentes y risas que ocultan nuestros deseos, el perfume que llevabas hoy, ese abrigo de cuello alto y mis ganas de mirarte a los ojos... indescriptible.
Sentados, hablando, bajo el árbol de sol, sonrisas de nuevo, pienso "tus ojos me matan", y coincidimos pensando lo mismo, uno de tus ojos tapado por tu flequillo y mis botines de cuero, tus manos tocándome y mis manos en tu espalda, Madrid nos abre las puertas del desafío y cogemos número... Labios que no son de caramelo, son de pecado... Que vuelva a empezar de nuevo, poco a poco, el destino me reparte sorpresas tan bonitas como tú, y mientras tiemblan mis pensamientos, mi "yo" me dice que me calme... Me dices: "Nos vemos el martes" besos de rigor, y una última mirada cuando parte el metro... me sonríes y desapareces.
