
Os pongo en situación... en el salón sólo estoy yo, la luz está apagada, aunque entra luz exterior de las farolas, en la radio la 104.35 Jazz&Blues 24h, ahora suena una canción lenta, desconozco el autor pero puedo oir una lenta melodía de piano. Encima de la mesa de cristal, dos velas encendidas, ambas con olor a frambuesa, la ventana está abierta y en el poyete junto a una cajetilla de tabaco hay una taza de café esperándome. Me siento en el borde de la ventana y el fresquito de la noche invade mi cuerpo, tomo un poco de café y me enciendo un cigarrillo. (Otro "momento cigarrillo" que dedico a mis amigas Aylasan y Agua)
Bien, creo que ya estoy preparado para pelear... ayer tuve noticias de una chica, más que una chica, una mujer de la que me enamoré hace ya mucho, mucho tiempo. Antes recordaba el tiempo (mejor dicho) poco tiempo, que el destino me dejó pasar con ella, y mientras lo hacía mi cuerpo se disparaba en adrenalina, podía notar perfectamente como mi corazón se aceleraba ajeno a aquello que yo buscaba sentir, él me obligaba a hacerlo. Ahora siento lo mismo, poco a poco, todo aquello que ya estaba guardado, vuelve a ver la luz. Y mientras yo no sé que hacer... me siento muy extraño, y no sé porque tengo que pensar esto ahora, pues lo único que consigo es hacerme más daño del que ya me hice. ¿Y si ahora ella...? No. De verdad, no me obligues a recordar, me haces daño... pero a la vez quiero recordarte, si, creo que ahora si quiero... cuando ibamos paseando, tu sonrisilla, tu pelo castaño cayendo por tus hombros...
En la taza queda poco café que beber, y mi cigarillo se está acabando... perdóname princesa, pero no sé si voy a poder dedicarte más tiempo... pues tus caricias me las he bebido, y con el humo de mi cigarillo se han ido tus recuerdos...