
En días como hoy, me gustaría tenerte cerca... no hace frío, pero el día está nublado, y llueve con suavidad, como si no quisiera llover. Estos son los días en los que te echo de menos... son los días en los que me gustaría poder llamarte, quedar contigo a las 7 en el metro de Artilleros, recojerte y perdernos andando, como siempre... Después de un rato, poder darte un beso y comprobar que tu naricilla esta roja del frío, y reirme con ello. Dejar que Madrid caiga sobre nosotros, mientras se van encendiendo las luces, y el día va perdiendo su fuerza, al igual que te perdí yo, poco a poco...
Tras un rato andando, me pides tomar un café, mi respuesta es evidente, pero déjame que te lleve, te enseñaré un sitio... De nuevo, una mesa junto a la cristalera, en la que impactan continuamente gotas kamikaces de agua intentando arruinarnos, mientras la gente pasa despavorida con periódicos en la cabeza, protegiendo sus sueños, y los taxis inundando las aceras... Nuestros cafés sobre la mesa, humeantes, esperándonos... y yo ansioso por volver a escuchar tus labios. Tras un rato charlando, te enciendes un cigarrillo, y mientras me hablas me evado... recordando el aroma de tu tabaco, viendo tus labios moverse, mirándote a los ojos, ajeno a lo que me dices, sólo pienso en tí, y en como una chica como tú, está aquí conmigo... quizás sea porque todo esto lo soñé anoche sin tu permiso. Dulce dolor...