miércoles, 28 de enero de 2009

Memorias de un cohete I

Nada como única opción… durante toda mi vida, me he negado a creer en eso. Durante todo lo que he vivido he intentando hacer lo imposible para hacer realidad lo que mi corazón me dictó. Es ahora cuando, mis latidos poco a poco pierden fuerzas, y se quejan de flaqueza… es ahora cuando, te das cuenta que ese nada, no es nada, sino todo… y en tus manos está volverse loco.

Es ahora cuando, lo que el tiempo ha puesto a tus espaldas pesa más que debes no elegir, sino saber vivir. Es a veces cuando los caminos que se dejan pueden cambiar tu vida, y es pronto cuando se decide tu futuro. Entre ciclos, y reciclados tiempos repetidos, te resistes, como siempre a dejar de nuevo marchar, pero se marchará. Tal vez la cuestión no es dejar todo, sino tenerlo todo… pero, como, siempre… el que mucho abarca… poco tiene, si es que los refranes están por algo. Y yo no tengo nada, y me dan siempre… más nada.

Vivo luchando por mis sueños y por lo que dicta mi corazón. Vivo perdiendo trozitos de mi vida y perdiendo latidos amando, y no me importa perderlos. Pero se sufre tanto que uno lucha hasta la extenuación, y tal vez sea ese el gran problema, luchar por algo que de por sí, no necesita luchar. Y es que todo es lo complicado que lo quieras complicar, y ni te imaginas hasta qué punto podemos llegar… no hay que echar un vistazo a la realidad, a la sociedad para darse cuenta.

Y yo no puedo hacer otra cosa que hacer lo que siempre hice hasta el día de hoy… seguir respirando, porque eso quiere decir que sigues vivo, que tu corazón sigue latiendo y que… no luchas en vano.