jueves, 29 de enero de 2009

Memorias de un cohete II

Señor compañero, señor de la noche, haz que vuelva su rostro, quien no quiso mirarme, que sus ojos me busquen sostenidos y azules por detrás de la barra, que pregunte mi nombre y se acerque despacio a pedirme tabaco...

Si prefiere quedarse, haz que todos se vayan, y este bar se despueble para dejarnos sólos con la canción más lenta... Si decide marcharse, que la luna disponga su luz en nuestro beso y que las calles sepan también dejarnos sólos...

Señor compañero, señor de la noche, haz que no cante el gallo sobre los edificios, que se retrase el día y que dure en tus sombras el tiempo necesario, el tiempo que ella tarde en decidirse...

Ismael Serrano