¿Has visto esa película? En realidad no es un título, sino una situación cotidiana que siempre vemos en el cine y en la vida. Un chico sabe que quiere a una chica, y esta va a coger un tren que no sabe si regresará. Son dos las alternativas del chico; esperar, tal vez vuelva, tal vez ella se dé cuenta y rectifique. O salir corriendo a explicarle sus sentimientos, pero siempre ocurre lo mismo, cuando llega, entre el andén lleno de gente, y los nervios, no la encuentra, de repente escucha la puesta en marcha del tren...¿La ha perdido?Pero tal vez, en el último instante, ella miraba a través de las ventanillas del tren y le vió. No hay problema, el tren continúa, ella se está alejando, pero no se ha ido, volverá. Pero tal vez ella ni tan siquiera volvió su mirada para buscarle, con lo que no volverá...
Él, agotado por el gasto de adrenalina, aunque orgulloso por el intento, le regala al suelo sus lágrimas. Tal vez ella no merezca la pena si no fue capaz de buscar algo, una pequeña esperanza, entre el abarrotado andén. Se siente triste. Está empezando a llover. Inicia su regreso a casa mientras deja que el agua le enfríe la cara y su pesado cuerpo.
De regreso, ya cerca de su casa se encuentra a un grupo de amigos de hace años. Qué mejor día, para charlar y retomar aquella olvidada amistad. ¿Sábes que? En el grupo habia alguien muy especial...
El chico de la historia vivirá muchos momentos felices, no se sabe con quién. Pero aprovechó su juventud, sus ganas de amar y su coraje. Su mente no le traicionará años después con sueños, pensando qué hubiese ocurrido si en lugar de intentarlo como hizo, se hubiera quedado esperando...