Siempre se piensa en cuando llegue este momento, pero no se hace uno a la idea hasta que no está "en capilla". Me emociono al ver a tu madre, resguardándote del frío, del calor, protegiéndote de los ruidos y alimentándote cada día con todo su amor. Qué meses más especiales, y qué responsabilidad saber que seremos tus guías.
Ojalá todo el cariño que me han sabido dar tus abuelos, tanto unos como otros, te lo sepamos transmitir, que tengas el calor de un hogar, el cariño de una familia unida, que sientas ésta casa como tu refugio ante los problemas que vendrán, y el lugar donde compartir los triunfos y las alegrías.
Tu madre y yo, acabamos de encender la caldera, la chimenea humea en esta noche fría de enero, y estamos aquí para ti hija mía, no tardes en venir.