martes, 6 de octubre de 2020

TU PELO AL VIENTO

Por la azotea de mi edificio cada vez hay menos gente y se nota la tranquilidad. Sigo esperando cada noche, ansioso de ver tu minúsculo punto de luz acercándose entre farolas para verme. No pasa el tiempo a tu lado Campanilla, solo se mueve el reloj. 

Estas mañanas previas, entre amaneceres recordaba algunos momentos pasados, imágenes rápidas vividas y que siempre gusta tener presentes, porque alimentan el alma. No me hace falta un álbum de fotos para recordar lo mejor de nuestros días, porque sé que aun está por venir, no están vividos.

Ya ha caído otra vez el verano, septiembre se ha fugado entre bastidores, y mientras le tomamos el pulso a octubre, fantaseo con el invierno. Qué ganas de que nos precipitemos y que el futuro nos atrape y nos enseñe ese tarro de felicidad que nos tiene guardados.

Hoy pasará el día, para muchos de manera torpe, anodina, sin que nadie en sus vidas se encargue de estrangular el dolor hasta que sonría, y sin que nadie le meta miedo al miedo. Yo deseo que hoy sople fuerte el viento, que sacuda nuestras sábanas, que nos empuje hacia la caída libre de la libertad, que se deslicen las hojas de septiembre por el suelo, y se revuelva tu pelo al viento.

Que nada nos pare.