lunes, 13 de noviembre de 2017

QUERERTE A LO CÓRVIDO

Pasa el tiempo en el tejado, y desde la calle de enfrente las veo, son 3 grajillas jóvenes. Están calladas, juntas y observan todo a su alrededor, no tengo muy claro si me han visto, aunque no tengo intención de comerme a nadie hoy.

Hace frío en el pueblo, pero de eso no saben ellas, ni quieren entender. El reto de cada día no pasa por el frío o la lluvia, ni siquiera por los gatos que haya, no cambia nada. Es el instinto lo que las hace libres, las ganas de volar y seguir encontrado cada día su lugar aquí.

En una historia paralela te busco similitudes con ellas y te intento encuadrar en la situación. No tienes el pelo moreno, ni los ojos azul cielo, ni siquiera tienes miedo a los gatos, pero sí, tus días son retos, sí, luchas por la misma meta que ellas, sí, quieres seguir amaneciendo libre, sí, eres valiente haga el tiempo que haga, sí, entiendes que la vida es una y que nadie te quitará la libertad de volar. 

¡Dios mio, eres una grajilla! ¡Normal que no me canse de quererte! ¡Vivamos a lo córvido!