miércoles, 9 de septiembre de 2015

OCHOS E INFINITOS

-Ayer- Tienes ya los ojos cerrados, la cara relajada después de un largo día, abrazas la almohada con ímpetu, y respiras suave mientras te entrefrotas los pies buscando el lado más fresco de las sábanas. Sé que quizá aun no duermes, pero no puedo aguantarlo más, tengo que escribirlo. Afuera se escuchan los coches acelerar valientes por la avenida, y algunos gritos de almas de fiesta a lo lejos que se mezclan con el traqueteo de algunas persianas que con el aire molestan el sueño.

-Hoy- El humo del tabaco afrutado invade la habitación, hemos hecho desaparecer unos cuantos racimos de uva, y ahora es el turno de las graduaciones fuertes. Quique esta retumbando en cada bocanada, y entre labios que no saben todavía dejarse querer, algunas canciones las escuchamos en silencio, dejando que se deshagan los hielos de los vasos, para ahora si dar paso al juego de las miradas que no cesan.

-Mañana- Da igual si es un ocho o es un infinito, lo que has de saber es la esencia que lleva, eso que tú sabes y que por mucho que te empeñes en explicar, jamas logrará entender nadie más. Porque eres tú la que saborea el color de ese sentimiento que escuchas cuando la luz está apagada, y soy yo el que trata hoy de que el eco de mis actos tenga un hueco en Nunca Jamás, que te recuerdo será nuestro hogar y está allí, lejos, en el infinito...