lunes, 14 de septiembre de 2015

LABIOS PARA FILTRAR

Atrévete a pesar una emoción, calcula cuantas palabras caben en un par de horas a tu lado en el sofá, cuánto se acordarán de nosotros los lugares donde hemos estado, trata de meterte en mi cabeza y sentir lo que siento al verte reír cuando hago alguna tontería, imagínate llorando en las alturas de París, o contando los días que faltan para ese momento, si los supieras...

Trato de que el agua de la ducha cada mañana sea lo más honesta posible conmigo mismo, pero a veces el revoltijo de sentimientos me hace más serio, me roba ratos de sonrisas y sé que lo notas, porque me preguntas. Subo la temperatura del agua y aguanto el calor mientras se abrasa mi piel y cabizbajo dejo que se pierdan los malos momentos por el desagüe. Que cada bocanada de humo que me das con un roce de labios sea una inversión en mi vida, un pozo donde lanzar monedas con tu nombre o unos segundos sin hablarnos, mirándonos. Que nunca jamás sean legibles mis huellas dactilares porque me harte de coger ascuas con las manos mientras no paro de reír.

Ya sé que quieres traspasar fronteras sin cambiarte de país, y yo ser capaz de zambullirme y nadar en la piel de tu espalda, ya sé que quieres sonreír más y más, y yo regalarte mis mordiscos que son besos sin educación, ya sé que buscas demostrar que estaban equivocados los que pensaron que jamás serías feliz, y yo reírme de los que claman cordura sin conocerla, ya sé que quieres querer, y yo aprender.