jueves, 30 de julio de 2015

5 CIGARILLOS

He perdido la cuenta de las veces que mis dedos te han sostenido, muchos años han pasado y siempre has estado ahí, has sido mi inspiración para escribir aquí y allá, eres parte de mis recuerdos, has compartido mis llantos, te has mezclado con mi sonrisa y con mis lágrimas. Me has calmado y hasta formabas una pequeña parte de alguno de mis sueños. Te he juntado a mis labios una y mil veces, una vez tras otra, de una manera más o menos intensa. Ha sido un ir y venir demasiado sencillo, creándome una dependencia fácil de romper, pero me he dado cuenta, de que siempre me ofreces lo mismo, siempre el mismo sabor.

Sé que es tarde para olvidarte, pero hoy aparcaré mi mechero en un cajón como un viejo recuerdo. En el fondo, quería seguir compartiendo esos momentos, que ahora creía especiales porque estabas tú, pero estaba equivocado, porque el que lo hacía especial era yo, y tú solo acompañabas. Cada calada de cada cigarrillo es veneno que ya no puedo asumir, incluso las curvas de tu humo al quemarte me parecían atractivas, pero en realidad no lo son, ya no. Y no creas que te echaré de menos, ni en Madrid, ni cuando esté yo sólo lejos de aquí, porque no voy a volver a mezclar tu humo con mi esencia.

Sólo me quedan cinco cigarrillos en el bolsillo, y se acaba, ya no compartiremos más momentos juntos. Siempre te recordaré por las veces que tu humo se ha perdido con mi boca, por tantas calles y ciudades, y por el aroma tristón que siempre me acompaña cuando fumo. Pero ya no soy así, esto se acaba aquí, hoy, ahora. Y no volveré a permitirme el lujo de no saborear unos labios porque tú así lo quieras, y menos, de que te adueñes del sabor de los míos, que desde hoy ya no son tuyos.