Suenan campanas de planes inimaginables, amigos que se superan y le dejan a uno ojiplático (aunque la RAE se empeñe en no incluirlo en el diccionario). Mares que se cruzarán o no, y quién sabe si algún día nos veremos recorriendo la 90 en un Mustang, camino de Jackson Boulevard, o al menos recordaremos la anécdota, eso seguro.
Cuentos, de labios torpes y noches de guerra resuenan entre Riveras sobre una barra de madera, y yo contento de sonreír, que es de lo que se trata. Le hace a uno sentarse en la otra punta de la mesa, y claro, no todo es como se veía antes. Y aprovechando el tiempo, te lo recuerdo, que en Chicago también nieva...
