Aquello de que "la cabra siempre tira al monte" se lo inventaron para que los novatos tuvieran una frase que decir en la escuela. Los que nos hemos ganado el rango en el campo de batalla somos capaces de sacarnos las venas y hacer nudos con ellas para hacer una cuerda que nos ate al lugar de donde sentimos que somos.
Es más que un sentimiento, más que un color, no son las personas, ni siquiera los lugares, son las vísceras de este lugar las que comparto, y soy tan tozudo como duros sus muros. La capacidad de erizarte la piel un 19 de diciembre cuando paseas entre la niebla, o el saber que si mi sangre se derramara por defenderte, sus encinas y pinos ennoblecería. Maldita locura, no te vayas nunca.
