domingo, 6 de abril de 2014

CORRE, QUE MAÑANA ES LUNES.

Domingo diferente para los que hacemos por arañar minutos a los pies de la montaña los fines de semana. Diferente para los que acostumbramos a asilvestrar semanalmente 48 de nuestras horas. Éstas dedicadas prácticamente en su totalidad a decir y hacer gañanadas varias, que intercalamos con más medicina de la misma caja. Pues hoy tocaba correr, y una media maratón que nos hemos tatuado en la espalda, para algunos la primera, para otros la que olvidar, o simplemente una más. Qué mas da. Ha sido apasionante, y por eso ha merecido la pena.

Cantaban los militares de la BRIPAC, historias de soldados que caían del cielo, mientras marcaban el ritmo con sus pisadas por el centro de Madrid. Las señoras mayores miraban la multitud entre asombradas y asustadas. Los niños pequeños, estiraban los brazos buscando un choque de palmas y una sonrisa de complicidad, los padres de familia se dejaban la voz animando a la multitud, soltando barbaridades sobre la cercanía de la línea de meta, y nosotros los corredores buscándonos un hueco entre la muchedumbre. La llegada a la meta, entre épica y espectacular, la sensación de haber completado el objetivo y el ambientazo, lo más reconfortante. Currahee!