martes, 14 de enero de 2014

Túneles


Cuando uno se desliza por la A-6, o muy breve va a ser el camino, o bien sabe que tendrá que pasar por el aro, en este caso por los túneles de Guadarrama, esos que tanto, tanto me gustan. Imponentes, sobrios, y bien acerados. Es, el camino al encefalograma plano, la hipotensión cardiaca, y la sobrealimentación del alma. De Jueves a Sábado, caminamos por grandes ciudades de la ya vieja Castilla, ciudades defendidas con alcázares y murallas, calles empedradas, catedrales que defienden silencio, plazas de pueblo con soportales, y cofrades portando tradición entre velas y capirotes. El domingo, tras despedir amistades, calentarnos la facha con el sol del las mañanas castellanas, copa de vino en mano, y gafas de sol a juego, rodamos de nuevo por el asfalto, camino a casa. Por la A-1, sabemos de buena mano que Madrid nos espera, y el túnel de Somosierra, nos transporta al hogar. A quién quiero engañar, son túneles de pasión.