Bien acepto que el domingo está para quejarse y transmitir apatía y dejadez desde una esquina del sofá mientas la caja tonta nos centrifuga un poco de materia gris. Consciente soy, de que el no ir a una de las "multitudinarias" no cambiará el rumbo de la justicia, y que el 23-F no conmoverá a nadie. Asumo a consciencia, de que venga o no el Rey a tomar té a casa, no pienso quitarme el pijama en todo el día. Y ya que estamos, qué carajo, también os digo que estoy muy harto de que sea domingo.
Quejarse pues, lo hacemos los afortunados, los que se supone aún podemos. Los que no, dicen por ahí que piden pleitesía. A los afortunados, últimamente nos llaman hipócritas (quizá solo a mi), y mientras me retuerzo de dolor por el piropo, pienso en que no habrá otros calificativos que entendamos toda la clase noble. En fin, visto para sentencia, que mañana es lunes.
