Ya desde por la mañana mientras cortaba menta en el jardín para secarla y hacer té, podía escuchar en mi cabeza las notas y melodías que esperábamos disfrutar esta noche. El plan, junto a ti, hasta la madrugada estaba hecho, solo hacía falta que el reloj corriera despacio.
Una parada previa en la Taberna de La Villa, nos ayuda a calmar el hambre, reponer fuerzas y charlar sobre nuestras expectativas. Aquí me encuentro como en casa, ya sabes, pues son incontables las veces que he estado en esta taberna. Mi infancia ha corrido por estas calles... Vaya, que "como en casa". Gracias Javi.
Llegamos al Castillo, impacientes e intrigados por entrar. Incesantes, los vencejos revolotean, chillando entre las almenas, parecen sincronizados. La noche empieza a caer y el sol enmudece suavemente iluminando el bosque tras el río. Es momento para los corzos. Una vez dentro, la música invade de sensaciones el ambiente. La Orquesta Nacional de Jazz arranca y sus notas se cuelan hasta por el rincón más desconocido del Castillo !Quién se lo iba a decir a este viejo fortachón del s.XV que tal espectáculo se iba a gestar en su interior en el 2012!
La noche entra imponente, los juegos de colores sincronizan los sentidos, y mientras un "cantaor" hipnotiza con su honda voz, miro hacia arriba, y las estrellas coronan el cielo. Un escalofrío recorre mi cuerpo, jamás oí cantar así, marcaré un hito personal. Tú a mi lado, protegida por mis brazos, y aún con mi chaqueta puesta, tiritas de frío. Te miro de reojo, y quedo admirado al ver como también hipnotizada, sigues las notas de ese viejo "cantaor". Me fascina verte disfrutar así.
Aplausos acaban con la actuación. Ha sido miel para el oído y dinamita para la vista, no lo olvidaré. Cojemos el coche y subimos a las fiestas patronales de nuestros vecinos, allí está de avanzadilla el batallón de amigos. Besos y apretones de mano !Qué gran noche! Las risas y las historias invaden nuestro tiempo ahora, júbilo. La noche acabó con tu cuerpo abrazado al mío, emulando una fusión musical entre notas de saxofón y tonos vivos, mezclados con la historia del tiempo y tanto "sentir" como quieras imaginarte...