lunes, 7 de febrero de 2011

Cántale a La Alhambra...

Tras un duro madrugón de viernes, a las 15:00 de la tarde partimos dirección Córdoba por la A-4. Pasa lenta la tarde en la carretera, y dejamos de ver poco a poco los rayos de sol mientras cruzamos el Puerto de Despeñaperros. Hacemos el alto en un bar de carretera, y sin darnos cuenta nos dejamos caer en Granada.

Subimos al ático, donde encontramos unas vistas desconocidas, todo un laberinto de callejuelas y arcos de herradura. Las luces anaranjadas de las farolas, le dan al Albaycín ese toque misterioso y escurridizo, esa sensación de calles perdidas y rincones desconocidos. Tras la cena, no soy compasivo, el café y el cigarrillo mientras observo de nuevo el Albaycín.

Al amanecer nos adentramos en La Alhambra, lugar de culto para ateos. Canales de agua inundaban los frondosos jardines, dando al entorno un toque de realeza inigualable. Techos y paredes me dejaban maravillado ante tal calidad y dedicación. Estoy convencido que los árabes que hicieron eso estaban aún mas enamorados del arte que yo.

La tarde cae y los baños del Hamman nos aguardan, unos baños árabes con diferentes aguas y olores nos arrancan la rutina e inyectan grandes dosis de morfina. La luz es tenue, y apenas se escucha otra cosa que el agua correr entre salas. La música es suave, y mientras la escucho, dejo que un chorro de agua templada caiga sobre mi nuca, creándome un escalofrío que baja como un rayo por mi espalda... entonces te abrazo, y alcanzo el éxtasis.

El domingo nos regala un paseo hasta el mirador de San Salvador, donde los rayos de sol templan rojizos los colores de La Alhambra, y mientras la contemplamos juntos, un grupo de gitanos armados con guitarras y sus  veraces gargantas le cantan a La Alhambra y a su belleza. Todo un momento que jamás dejaré de recordar. La carretera, nos llama, y sin quererlo, nos ponemos en marcha... tras unas horas de radio y resúmenes de jornadas, veo carteles dirección Calle Alcalá. La M-30 nos empuja hacia Ventas, y con mucho cariño Madrid sonríe porque estamos de vuelta junto a ella...