martes, 21 de diciembre de 2010

Cuando son las 00:45...

La tarde pasa rápido, como queriendo esperar algo. Un viaje en carretera hasta encontrarte, se ha hecho de noche, el aparcamiento lleno y se hace la hora. Cuestión de apagar el coche y encender un cigarrillo. Esas dos entradas de cine llevan nuestro nombre, son nuestras. Paseo hasta el restaurante mientras me cuentas tu día, quedo maravillado una vez más. La ilusión me atrona mientras sacas mi regalo del coche, vale, luego me lo das.

Ya sentados y con las luces de fondo, villancicos suaves se cuelan por el hilo musical del lugar. Elijo el vino, mientras repasamos el menú. Decidido, ¿Nos toma nota, por favor? El tiempo pasa muy deprisa junto a ti. En la calle, ha empezado a llover, y eso me encanta, hace entristecer el ambiente, y parece aislar nuestra historia del resto del mundo. Desde nuestra mesa, contemplamos la calle, deja que te regale un beso...

Salimos del cine, la peli ha estado bien. En la calle sigue lloviendo, te acompaño al coche, mientras me fumo un cigarrillo. Unos besos y unos abrazos antes de partir. Ya de vuelta a casa, conduciendo por la A-1, los stones suenan en la radio cuando son las 00:45...