viernes, 5 de febrero de 2010

Si Madrid nos deja...

El tren número 0012 se escapaba por el túnel dirección Cuatro Caminos, mientras yo recorría el andén contrario de vuelta a mi queridísima Elipa... No era necesario recordar buenos tiempos, esta vez, era puñeteramente feliz... Madrid tan generosa como siempre, nos habia regalado un agradable paseo por sus jardines de Sabatini, entre caminos de tierra, farolas escondidas, fuentes ilumninadas, el silencio, nuestros pasos y tus palabras... el pecado.

El capricho, nos regalo una parada en el Café de la Ópera, y al poco, empezó a llover en la calle, paraguas corretean por las aceras y las luces de los coches se reflejan en las calles ya encharcadas... De cerca, sentada ahí, en frente mía, aún eres más guapa. Saco la artillería pesada y enciendo un cigarro, ríes sin complejos... me encanta. Nos volveremos a encontrar en la plaza de Santa Ana, leyenda de romance y bélico lugar, nos acogerá de nuevo, vagando bajo sus árboles, encontrando nuestras manos, mintiendo a la oscuridad y si Madrid nos deja, si Madrid nos deja...